History of the Catholic Rosary

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A Little History About the Catholic Rosary

The rosary is one of the most cherished prayers of our Catholic Church. Introduced by the Creed, the Our Father, three Hail Marys and the Doxology ("Glory Be"), and concluded with the Salve Regina, the rosary involves the recitation of five decades consisting of the Our Father, 10 Hail Marys and the Doxology. During this recitation, the individual meditates on the saving mysteries of our Lord's life and the faithful witness of our Blessed Mother. Journeying through the Joyful, Sorrowful and Glorious mysteries of the rosary, the individual brings to mind our Lord's incarnation, His passion and death and His resurrection from the dead. In so doing, the rosary assists us in growing in a deeper appreciation of these mysteries, in uniting our life more closely to our Lord and in imploring His graced assistance to live the faith. We also ask for the prayers of our Blessed Mother, who leads all believers to her Son. The origins of the rosary are "sketchy" at best. The use of "prayer beads" and the repeated recitation of prayers to aid in meditation stem from the earliest days of the Church and has roots in pre-Christian times. Evidence exists from the Middle Ages that strings of beads were used to count Our Fathers and Hail Marys. Actually, these strings of beads became known as "Paternosters," the Latin for "Our Father."

The structure of the rosary gradually evolved between the 12th and 15th centuries. Eventually 50 Hail Marys were recited and linked with verses of psalms or other phrases evoking the lives of Jesus and Mary. During this time, this prayer form became known as the rosarium ("rose garden"), actually a common term to designate a collection of similar material, such as an anthology of stories on the same subject or theme. During the 16th century, the structure of the five-decade rosary based on the three sets of mysteries prevailed. Tradition does hold that St. Dominic (d. 1221) devised the rosary as we know it. Moved by a vision of our Blessed Mother, he preached the use of the rosary in his missionary work among the Albigensians, who had denied the mystery of Christ. Some scholars take exception to St. Dominic's role in forming the rosary. The earliest accounts of his life do not mention it, the Dominican constitutions do not link him with it and contemporaneous portraits do not include it as a symbol to identify the saint. In 1922, Dom Louis Cougaud stated, "The various elements which enter into the composition of that Catholic devotion commonly called the rosary are the product of a long and gradual development which began before St. Dominic's time, which continued without his having any share in it, and which only attained its final shape several centuries after his death." However, other scholars would rebut that St. Dominic not so much "invented" the rosary as he preached its use to convert sinners and those who had strayed from the faith. Moreover, at least a dozen popes have mentioned St. Dominic's connection with the rosary, sanctioning his role as at least a "pious belief." The rosary gained greater popularity in the 1500s, when Moslem Turks were ravaging Eastern Europe. Recall that in 1453, Constantinople had fallen to the Moslems, leaving the Balkans and Hungary open to conquest. With Moslems raiding even the coast of Italy, the control of the Mediterranean was now at stake. In 1571, Pope Pius V organized a fleet under the command of Don Juan of Austria the half-brother of King Philip II of Spain. While preparations were underway, the Holy Father asked all of the faithful to say the rosary and implore our Blessed Mother's prayers, under the title Our Lady of Victory, that our Lord would grant victory to the Christians. Although the Moslem fleet outnumbered that of the Christians in both vessels and sailors, the forces were ready to meet in battle. The Christian flagship flew a blue banner depicting Christ crucified. On October 7, 1571, the Moslems were defeated at the Battle of Lepanto. The following year, Pope St. Pius V established the Feast of the Holy Rosary on October 7, where the faithful would not only remember this victory, but also give thanks to the Lord for all of His benefits and remember the powerful intercession of our Blessed Mother.

El Rosario es una de las oraciones más queridas de nuestra Iglesia Católica. Introducido por el Credo, el Padre Nuestro , tres Ave Marías y la doxología ( " Gloria "), y concluyó con la Salve Regina. El rosario consiste en la recitación de cinco décadas consistentes en el Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria . Durante esta recitación, el individuo medita sobre los misterios salvíficos de la vida de nuestro Señor y el testimonio fiel de nuestra Santísima Madre. Viajando a través de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos del rosario, el individuo trae a la mente la encarnación de nuestro Señor, su pasión y muerte y su resurrección de entre los muertos. De este modo, el Rosario nos ayuda a crecer en una apreciación más profunda de estos misterios, en la unión de nuestra vida más de cerca a nuestro Señor y en petición de su ayuda de gracia para vivir la fe. También pedimos a nuestra Santísima Madre que Ore por nosotros, que lleve a todos los creyentes a su Hijo. El uso de " cuentas de oración " y la recitación repetida de oraciones para ayudar en la meditación se derivan de los primeros días de la Iglesia, y tiene sus raíces en los tiempos pre- cristianos. Existen evidencias de la Edad Media que se utilizaron collares de cuentas para contar padrenuestros y avemarías . En realidad, estos collares de cuentas llegaron a ser conocidos como "paternosters" del latín " Padre Nuestro".

La estructura del rosario evolucionó gradualmente entre los siglos 12 y 15. Finalmente se recita 50 Avemarías y se vincula con los versículos de los salmos u otras frases que evocan la vida de Jesús y de María . Durante este tiempo, esta forma de oración se convirtió en el rosario (" jardín de rosas "), en realidad un término común para designar una colección de material similar, como una antología de cuentos sobre el mismo tema o el tema . Durante el siglo 16, la estructura del rosario de cinco décadas sobre la base de las tres series de misterios prevaleció. La tradición hace sostener que Santo Domingo ( d. 1221 ) ideó el rosario como lo conocemos. Movido por una visión de la Santísima Virgen, que predicó el uso del rosario en la obra misionera entre los albigenses, que habían negado el misterio de Cristo. Algunos estudiosos hacen una excepción a la función de St. Dominic en la formación del rosario. Los primeros relatos de su vida no lo mencionan, las constituciones dominicanas no lo vinculan con él y retratos contemporáneos no lo incluyen como un símbolo para identificar el santo. En 1922, Dom Louis Cougaud declaró: " Los diversos elementos que entran en la composición de esa devoción católica comúnmente llamado el Rosario, son el producto de un largo y gradual desarrollo que se inició antes de St. Dominic, continuó sin que él tuviera ninguna participación, y que sólo alcanza su forma varios siglos después de su muerte". Sin embargo, otros estudiosos opinan que St. Dominic no  "inventó" el rosario, si no que se dedicó a propagar su uso para convertir a los pecadores y los que se habían desviado de la fe. El rosario ganó mayor popularidad en el año 1500, cuando musulmanes turcos estaban arrasando el este de Europa. Recordemos que en 1453, Constantinopla había caído a los musulmanes, dejando a los Balcanes y Hungría abierto a la conquista. Con los musulmanes atacando las costas de Italia, el control del Mediterráneo estaba ahora en juego. En 1571, el Papa Pío V organizó una flota bajo el mando de Don Juan de Austria, el hermanastro del rey Felipe II de España. Mientras que los preparativos estaban en marcha, el Santo Padre pidió a todos los fieles rezar el rosario e implorar oraciones de nuestra Santísima Madre, con el título de Nuestra Señora de la Victoria, que nuestro Señor concediera la victoria a los cristianos. Aunque la flota musulmana superaba en número a la de los cristianos en los barcos y los marineros, las fuerzas estaban listas para reunirse en la batalla. El buque insignia cristiana llevaba una bandera azul que representa a Cristo crucificado. El 7 de octubre de 1571, los musulmanes fueron derrotados en la batalla de Lepanto. Al año siguiente, el Papa San Pío V estableció la fiesta del Santo Rosario, el 7 de octubre, donde los fieles no sólo recuerdan esta victoria, sino también dan gracias al Señor por todos Sus beneficios y recuerdan la poderosa intercesión de nuestra Santísima Madre.