How to pray the Divine Mercy Chaplet

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DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA 
Jesús dijo “A las almas que propaguen el honor de MI Misericordia, Yo las protegeré durante toda su vida y en la hora de la muerte, y para ellos no seré Juez, sino Salvador Misericordioso. “ (Diario de Santa Faustina III.20,21) Jesús dijo a Santa Faustina “Pinta una imagen según el modelo que ves y pon debajo: Jesús , en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla, y luego en el mundo entero.” “Los rayos representan la sangre y el agua que brotaron del fondo de Mi Misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto por la lanza en la Cruz. Los rayos pálidos simbolizan el agua, que limpia y purica el alma, y los rayos rojos representan la sangre, que es la vida del alma. Estos rayos protegerán el
alma de la justicia de Mi Padre. Felices aquellos que viven bajo su sombra, porque la justicia de Dios no los alcanzará. “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo también a esa alma la victoria aquí en esta tierra sobre los enemigos, especialmente en la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como a Mi propia gloria” Jesús dijo “Reza incesantemente este rosario (La Coronilla). Todo aquel que lo rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes lo recomendarán a los pecadores como última esperanza de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si lo reza tan solo una vez, recibirá la gracia de Mi Misericordia innita. Quiero conceder gracias inauditas a aquellos que confían en Mi Misericordia”. Jesús preere que se rece la Coronilla a las tres de la tarde aunque se puede rezar a cualquier hora. “te recuerdo, hija mía, que el mismo instante en que oigas dar la tercera hora te dejes invadir por Mi Misericordia, adorándola y gloricándola, invoca su omnipotencia para todos los habitantes del planeta, y en especial para los pobres pecadores; porque en aquel instante todo el caudal de la Divina Misericordia se derramó sobre el mundo. Todo lo que pidas para tí y para los demás en este momento, te será concedido; era el tiempo de gracia para todo el mundo; la misericordia triunfó sobre la justicia”. 

¿Cómo se reza la Coronilla a la Divina Misericordia? Primero dirás un PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREEDO • Después en las cuentas grandes dirás: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero. • En cada decima de cuentas pequeñas dirás: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. • Al teminar repetir esto tres veces: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero. (Ver imagen abajo)

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA
La novena a la Divina Misericordia se reza durante los 9 días que preceden a la Fiesta de la Misericordia, comenzando el día de Viernes Santo. Jesús dijo “Por esta novena concederé todas las gracias posibles a las almas”. “Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi Misericordia,
para que encuentren allí la fortaleza, el refrigerio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón un grupo de almas diferentes y las sumergerás en el océano de Mi Misericordia, y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre. Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión”  (la costumbre es hacer la Novena el Domingo siguiente al Domingo de Pascuas, pero se puede hacer en cualquier momento del año y cuantas veces lo desee)

PRIMER DIA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme a todo el género humano, especialmente a los pecadores, y sumérgelos en el océano de Mi Misericordia. De esta forma me consolarás de la honda pesadumbre en que me sume la pérdida de las almas” Muy misericordioso Jesús, que por tu misma naturaleza tienes compasión de nosotros y nos perdonas, no mires nuestros pecados, sino la conanza que depositamos en tu bondad innita. Acógenos en la morada de Tu muy piadoso Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo rogamos por el amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo. Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada a los pobres, todos unidos en el Corazón
de Jesús. Por los méritos de Tu dolorosa Pasión, muéstranos Tu Misericordia, para que alabemos siempre el poder ininito de tu Misericordia. Amén 

SEGUNDO DIA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y religiosos y sumérgelos en Mi Misericordia  insondable. Fueron ellos los que me dieron fortaleza para soportar hasta el n las amarguras de Mi Pasión. A través de ellos, como por canales, Mi Misericordia uye hasta la humanidad”. Misericordioso Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica tus gracias en los hombres y las mujeres consagrados a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia, y que todos aquelllos que los vean, gloriquen al Padre de Misericordia que está en el cielo. Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido en Tu viña, hacia las almas de
los sacerdotes y religiosos, dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual está envueltos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a Tu Misericordia inita, por los siglos de los siglos. Amén.
TERCER DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme a todas las almas devotas y eles y sumérgelas en el océano de Mi Misericordia. Estas almas me comfortaron a lo largo del Via Crucis. Fueron aquella gota decomfortaron a lo largo del Via Crucis. Fueron aquella gota de consuelo en un océano de amargura.” Muy misericordioso Jesús, del tesoro de Tu Misericordia distribuyes Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu compasivo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu Corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial. Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas eles, como el legado de Tu Hijo. Por los méritos de Su dolorasa Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudique su amor ni pierdan el tesoro de nuestra Santa Fe,
sino que, con todo el ejército de Angeles y Santos, gloriquen Tu inita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CUARTO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme a aquellos que no creen en mi y a los que todavía no me conocen. Pensaba también en ellos durante las angustias de Mi Pasión, y su futuro fervor servía de consuelo a Mi Corazón. Sumérgelas en el océano de Mi Misericordia”. Muy piadoso Jesús, Tu que eres luz del género humano, recibe en la morada de Tu Corazón lleno de compasión las almas de aquellos que todavía no creen en Ti o que no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen Tu maravillosa Misericordia; y no les dejes salir de la morada de Tu Corazón desbordante de piedad. Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no lo conocen, pero anidan en el compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que supone amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
QUINTO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas de aquellos que se han separado de mi Iglesia y sumérgelas en el océano de Mi Misericordia. Durante Mi amarga Pasión desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. A medida que vuelvan a unirse a ella Mis heridas cicatrizan y de esta forma sirven de bálsamo a Mi Pasión” Muy misericordioso Jesús, que eres la bondad misma, no niegues la luz a aquellos que la buscan en Tí. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad, las almas de aquellos que se han separado de la Iglesia. Atraelos por Tu luz a la unidad de la Iglesia, y no les dejes marchar del cobijo de Tu compasivo Corazón, todo amor, y haz que también ellos que se lleguen a gloricar la generosidad de Tu Misericordia. Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de aquellos que se han separado de la Iglesia de Tu Hijo, especialmente hacia las almas de los que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. No mires sus errores, sino el amor de Tu propio Hijo y Su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que ellos también están cobijados en Su Corazón Misericordioso. Haz que gloriquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
SEXTO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas sumisas y humildes y las almas de los niños, y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas almas son las más parecidas a Mi Corazón. Me proporcionaron fortaleza durante Mi amarga agonía, puesto que las veía como ángeles terrenales, velando junto a Mis altares. Derramé sobre ellas gracias torrenciales, porque sólo el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia. Distingo a las almas humildes con Mi conanza.” Muy misericordioso Jesús, que dijiste: “Aprended de Mi que soy manso y humilde de corazón,” Acoge en el seno de Tu Corazón, desbordante de piedad, a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de orecillas que despiden su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo perenne en Tu muy piadoso Corazón !Oh Jesús!, y entonan incesantemente himnos de amor y gloria. Padre Eterno, vuelve tu mirada llena de Misericordia hacia estas almas mansas y humildes, y hacia las almas de los niños pequeños acurrucados en el seno del Corazón de Jesús, desbordante de piedad. Estas almas son las que se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu trono. Padre de Misericordia y suma bondad, te suplico, por el amor que te inspiran estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la vez entonen las alabanzas de Tu Misericordia por los siglos de los siglos, Amén.
SEPTIMO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas que glorican y beneran especialmente Mi Misericordia y sumérgelas en ella. Ellas sintieron más los sufrimientos de Mi Pasión y penetraron en Mi espíritu más profundamente que nadie. Son vivo reejo de Mi piadoso Corazón, y resplandecerán con esplendor especial en la vida futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego eterno, porque las defenderé con particular empeño a la hora de la muerte.” Muy misericordioso Jesús, cuyo Corazón es el amor mismo, recibe en el seno de Tu Corazón piadoso las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu Misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de toda aicción y adversidad siguen adelante, conadas en Tu Misericordia. Estas almas están unidas a Jesús y portan sobre sus hombros a todo el género humano. Por ello no serán juzgados con severidad, sino que Tu Misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida. Padre Eterno, vuelve Tu mirada Misericordiosa sobre las almas que glorican y veneran a Tu más grande atributo, aquel de Tu Misericordia ininita, y que están guarecidas en el Piadoso Corazón de Jesús. Estas almas son el Evangelio vivo; sus manos rebosan de obras de misericordia, y sus espíritus, desbordantes de alegría, entonan cánticos de alabanzas para Ti, !Oh Altísimo! Te lo suplico Señor, muéstrales Tu Misericordia con la esperanza y la conanza en Ti depositadas. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús al expresarles que durante la vida, pero sobretodo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneran su innita Misericordia, serían defendidas por El, pues ellas son Su gloria. Amén.
OCTAVO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas que están detenidas en el pulgatorio, y sumérgelas en las profundidades de Mi Misericordia. Que los torrentes de Mi Sangre apaciguen las llamas en que se abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas pagan el castigo que se debe a Mi Justicia. En tu poder está socorrerlas. Saca todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas por ellas. Oh, si supieras qué tormentos padecen, ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que te tienen con Mi Justicia.” Muy misericordioso Jesús, Tú mismo has dicho que eres la piedad misma: Introduzco ahora en el seno de Tu Corazón, desbordante de Misericordia, las almas del Purgatorio, almas que tanto aprecias, pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas puricadoras; para que también allí, el poder de Tu Misericordia sea gloricado.Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa a estas
almas que sufren en el Purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico por la dolorosa Pasión que sufrió tu hijo, y por toda la amargura que anegó Su grandísima Alma, muéstrate Misericordioso con las almas que se hayan bajo Tu mirada justiciera. No las mires de otro modo, sino solo a través de las heridas de Jesús, Tu queridísimo Hijo, porque creemos rmemente que tu bondad y compasión son innitas. Amén.
NOVENO DÍA: (Comienza rezando La Coronilla de la Divina Misericordia, ver imagen abajo) “Hoy tráeme las almas tíbias y sumérgelas en las profundidades de Mi Misericordia. Ellas son las que más laceran Mi Corazón. Por su indiferencia Mi Alma padeció un terrible hastío en el huerto de los Olivos. Ellas me hicieron gritar: “Padre, si quieres, aparta de Mi este cáliz”. La última esperanza de salvación para ellas estriba en apelar a Mi Misericordia.” Muy piadoso Jesús, que eres la piedad misma; traigo al seno de Tu compasivo Corazón a las almas libres. Con el fuego de Tu amor puro encienda de nuevo en estas almas tépidas que, como cadáveres, te llenaron de tanta aversión, la llama de Tu amor. Oh Jesús, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas al ardor de Tu amor, y haz que ardan con santo fervor, porque Tu todo lo puedes. Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a estas almas tibias, que a pesar de todo, Jesús cobija en el
seno de Su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, Te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por Sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también gloriquen el mar sin fondo de Tu Misericordia. Amén.